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Ácaros del oído

Existen muchas especies de ácaros que pueden infectar a los perros.
Los ácaros del oído (Otodectes cynotis) suelen afectar más a los cachorros, pero también pueden infectar a los perros y gatos adultos. Causan irritación que provoca que el perro se rasque y una infección secundaria que causa inflamación y dolor. Se diagnostica después del examen con microscopio de un mechón de pelo de la oreja del perro.
Los casos poco severos de infección por ácaros de oído pueden tratarse con gotas antiparasitarias (si usted tiene un gato, aplíquele el tratamiento también). Sin embargo, en el caso de que exista una infección secundaria, será preciso un tratamiento con antibióticos (con gotas o inyecciones).

Los Piojos en perros y mascotas

Se dan con mucha menos frecuencia y, generalmente, sólo en perros abandonados. Existen muchos tipos, de los cuales el más común es el piojo mordedor (Trichodectes canis), el cual se adhiere en las zonas descarnadas de la piel y causa irritación leve. El piojo chupador (Unognsthus setosus) penetra en la dermis y llega hasta los tejidos y la sangre, causa prurito intenso y puede ser motivo de anemia.
Los huevos de piojos (Iiendres) pueden descubrirse adheridos al pelaje. El piojo adulto es de un color grisáceo, mide unos 2 mm se encuentra, sobre todo, alrededor de las orejas, cabeza, cuello, hombros y ano.
Debido a que durante todo su ciclo vital el piojo permanece en un solo hospedador, eliminarlo es fácil: consiste en aplicar al perro un tratamiento con aerosol es o lavados antiparasitarios cada cinco o siete días al menos tres veces. Si la cama del perro está infestada, se deberá deshacer de ella y desinfectar el contorno.

Las garrapatas en perros y mascotas

Las garrapatas infectan a los animales salvajes, el ganado y las ovejas en particular. En zonas de clima templado, son más activas durante los meses estivales.
Las garrapatas se adhieren a los perros de forma temporal.
Saltan al pelaje del animal, introducen la parte bucal en la dermis y chupan la sangre de su hospedadar temporal. Cuando han ingerido suficiente sangre, su abdomen se hincha hasta adquirir el tamaño de un guisante y caen al suelo.


Pueden sobrevivir hasta dos años sin volver a alimentarse.
Si usted vive en un área infestada de garrapatas, o si ha llevado a su perro de paseo por zonas en las que había ganado u ovejas pastando, inspeccione a fondo la piel de su perro para localizar y retirar posibles garrapatas.
Tenga en cuenta que, una vez que están llenas de sangre, algunas garrapatas se caen. En algunos caso, lo que queda visible es un pequeño sarpullido alrededor de la picadura de la garrapata.
Asegúrese de extirpar la cabeza de la garrapata; de otro modo, se podría formar un absceso. No siempre es fácil extirpar una garrapata. Puede también rociar a la garrapata con un insecticida, dejar que haga efecto durante doce horas y, posteriormente, arrancar la garrapata muerta.
Para un resultado más rápido, rocíe con alcohol etílico o metílico a la garrapata: pasados cinco minutos, cuando el insecto está muerto o adormecido, sujete la cabeza de la garrapata con la ayuda de unas pinzas o tenacillas de punta fina y arránquelas con un firme tirón. No la sujete del cuerpo porque podría aplastarlo, saliendo saliva, la cual contiene toxinas (ver Parálisis de la garrapata en el próximo apartado).
Si se formara un absceso, lávelo con un compuesto salobre templado y aplique el producto antiparasitario que le recomiende el veterinario.
Parálisis de la garrapata: La mayoría de las garrapatas sólo causan molestias temporales, pero existe una especie
(ixodcs) en las costas de Australia, cuya saliva contiene una toxina que puede causar parálisis gradual e incluso la muerte. Los síntomas de la parálisis aparecen pasados cuatro o cinco días después de que el perro haya sido infectado.
Al principio, los perros afectados muestran signos de debilidad en las patas traseras, que se extiende a la parte delantera. Puede darse un cambio en el tono del ladrido y dificultades respiratorias. Finalmente, la parálisis puede desembocar en la muerte del animal causada por fallo respiratorio.
Es fundamental el tratamiento veterinario.